lunes, 11 de abril de 2011

A TI SAL

Querida sal:
ya sabes que nuestro amor,
como muchos otros de la historia, ha sido prohibido desde el principio.
Pero tu blanco encanto me ha conquistado hasta el día de  hoy,
que he de decirte adiós.
Amada mía, no te preocupes, es solo un momentáneo despido.
Ten por seguro que nos volveremos a encontrar,
pues eres fantástica con el huevo,
y el sabor que le das al limón te hace aún más especial.
Te extrañaré y en mi mente vivirás hasta un nuevo encuentro.
Realmente lamento decirte adiós, pero ya se lo que tramas.
Te he visto conquistar a otros conocidos y llevarlos a donde no quiero llegar.
Así que tu magia de sirena, he decidido no oírla más.

Recuérdame  siempre.
Att: Tu fiel admiradora.

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